III Mini-simposium

Medicina y matemáticas: Obesidad y sus implicaciones (Obesidad, Diabetes y Cambio climático)

Agosto 29-30 de 2019

Organizadores:

Dr. Gilberto Calvillo Vives

Dr. Jesús López Estrada

Dra. Rina Ojeda Castañeda

Jueves 29 de agosto

09:00-09:40 (1)

Libni Torres Olascoaga
Centro de Investigación en Evaluación y Encuestas, INSP
Algunas fuentes de información para el estudio de la obesidad en México: ENSaNut, ELEMENT y PROGRESS
Resumen

La presente charla tiene por objetivo presentar las Encuestas Nacionales de Salud y Nutrición (ENSaNut) así como las cohortes de embarazo y nacimiento ELEMENT (Early Life Exposure in Mexico to Environmental Toxicants Project) y PROGRESS (Programming Research in Obesity, Growth, Environment and Social Stressors) como herramientas para el estudio de la obesidad y algunas otras enfermedades crónicas en México. En la plática se discutirán los alcances y limitaciones de cada uno de estos estudios.

09:40-10:20 (2)

Adriana Monroy Guzmán, Hospital General de México-UNAM
Estrategias de prevención en diabetes
Resumen

La diabetes mellitus ha alcanzado proporciones epidémicas en el mundo entero, se estima que 366 millones de personas se encuentran afectadas por esta enfermedad. Del total de casos de diabetes, aproximadamente el 90% están catalogados como diabetes tipo 2 (DMT2) y entre el 60 y 90% de estos casos están relacionados con obesidad. Cambios en el estilo de vida, tales como el consumo de dietas ricas en calorías y la falta de ejercicio son responsables del aumento en la prevalencia de obesidad y de diabetes. En México, con una prevalencia del 14.4%, la DMT2 es la principal causa de muerte en adultos, y a pesar de algunos avances en el tratamiento, es la principal causa de insuficiencia renal, ceguera en adultos y amputación de extremidades, además de ser un importante factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares.

La DMT2 es clínica y genéticamente heterogénea, y hasta el momento se desconoce la etiopatogenia de la enfermedad, no obstante, es claro que se trata de un desorden complejo y multifactorial en donde existe una predisposición genética influenciada por factores ambientales. Los cambios fisiopatológicos que dan origen a la DMT2 preceden hasta con diez años al diagnóstico, reportándose estadios anteriores de la enfermedad descritos como prediabetes o disglicemia. Identificar a los sujetos en alto riesgo para el desarrollo de DMT2, para iniciar un manejo efectivo parece ser la estrategia más eficiente para el control de la epidemia.

La Curva de Tolerancia Oral a la Glucosa (CTOG) es el método más eficiente para precisar el diagnóstico de prediabetes y DMT2. Sumado a lo anterior la CTOG también nos confiere utilidad para pronosticar el riesgo de desarrollar DMT2. Sujetos con prediabetes presentan una conversión a DMT2 del 5 al 10% por año, y la mitad serán diabéticos después de diez años. Además de la insulina en ayuno y la glucemia a las 2 h, que se han utilizado como predictores del desarrollo de DMT2, se ha demostrado en estudios prospectivos epidemiológicos que la forma de la CTOG también puede ser predictiva del desarrollo de DM2 en sujetos normoglicémicos. Se han descrito 4 tipos de CTOG de acuerdo al tiempo en el que la glucemia regresa a sus cifras basales. En un seguimiento a ocho años el riesgo de desarrollar DM2 fue de 1.8%, 2.1% y 2.9% entre curvas tipo II, III y IV respectivamente.

10:20-11:00 (3)

Roberto A. Sáenz, Universidad de Colima
Fructooligosacáridos como una alternativa a edulcorantes: modelación matemática de su producción.
Resumen

El aumento de casos con obesidad y diabetes está directamente ligado a los altos consumos de azúcar. Desde hace décadas se crearon sustitutos de azúcar, naturales y artificiales, para aminorar el efecto dañino del azúcar. Sin embargo, se ha encontrado que estos edulcorantes inducen intolerancia a la a la glucosa y modifican la microbiota intestinal provocando y/o agravando trastornos metabólicos. Una alternativa más reciente son los fructooligosacáridos (FOS), los cuales son macromoléculas formadas por una molécula de glucosa y dos o más moléculas de fructosa. Además de mantener un sabor dulce, los FOS sirven como prebióticos (mejoran la microbiota intestinal) y no se digieren ni absorben en el intestino delgado (es decir, funcionan como fibra alimentaria) lo que implica un bajo aporte calórico.

La obtención más eficiente de FOS es por síntesis enzimática. En esta charla presentaremos modelos matemáticos para la producción de FOS que describen la cinética enzimática. Los modelos, compuestos por sistemas de ecuaciones diferenciales ordinarias, incluyen actividad de hidrólisis e inhibición de producción. También se mostrarán ajustes del modelo a datos experimentales de la producción de FOS en bio-reactores usando la enzima fructosiltransferasa. Finalmente, se mostrarán algunos resultados obtenidos (teóricos y experimentales) para la producción de FOS con la enzima inmovilizada.

11:00-11:30 Café.

11:30-12:30 Conferencia plenaria.

12:40 – 13:20 (4)

Rina Betzabeth Ojeda Castañeda (CIMA-UAdeC), José Refugio Reyes Valdés (CIMA-UAdeC), José Luis Fraga Almanza (FCFM-UAdeC),María del Pilar Alonso Reyes (F.C. - UNAM), José Antonio Flores Díaz (F.C. - UNAM)
El antagonismo entre vida saludable y obesidad. Uno de los grandes retos mexicanos en cuestión de salud
Resumen

Según la OCDE (2011) México es uno de sus miembros que no ha logrado la cobertura universal en salud, siendo éste uno de sus grandes retos; pero no sólo basta cubrir, sino saber el cómo lograr la cobertura. Los grupos poblaciones presentan diversas características según la edad, raza, condición socioeconómica, género, entre diversas variables que hacen desigual la atención. Uno de los temas que no se atiende en el área de la salud, es el estilo de vida saludable, en particular, éste se vuelve un desafío en la población joven, ya que el consumo de sustancias psicoactivas y la mala alimentación generan a lo largo de la trayectoria de vida personal, enfermedades que debieron ser previstas y llevan consigo un detrimento en la calidad de vida y sobre todo altos costos de atención.

La obesidad se manifiesta por diversas razones entre las que se encuentra un desequilibrio energético en el organismo. Para que exista un buen equilibrio, hay que consumir la misma cantidad de energía que la que se gasta a lo largo del día. De esta manera se conserva un peso adecuado y adaptado a las necesidades, a las actividades físicas y a las condiciones genéticas. El estilo de vida se vuelve un factor significativo en la obesidad porque cuanto más pasivo se es, más riesgos existen de presentar obesidad. Pasar demasiadas horas acostados frente a la televisión, no haciendo ejercicio, con una alimentación inadecuada, sedentarismo, herencia, etcétera, provocan sobrepeso y posteriormente obesidad.

La obesidad es una enfermedad que puede iniciar desde la infancia y es considerada un problema de salud pública tanto en países desarrollados como en aquellos en vías de desarrollo. La Organización Mundial de la Salud, desde 1997 advirtió que es un grave problema de salud pública y que viene desde la infancia; además, al ser una epidemia, millones de personas a nivel mundial estarían en riesgo de sufrir enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión, ateroesclerosis, enfermedad cardiovascular, etc.) y que esto traería un alto impacto en la morbilidad y mortalidad además de altos costos en atención de enfermedades.

Acosta Hernández et al. (2013) señalan que la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 indicaba que 26 millones de adultos mexicanos presentaban sobrepeso y 22 millones, obesidad. En contraste, a nivel mundial en 2008, 1400 millones de adultos de más de 20 años tenían sobrepeso, de los cuales, más de 200 millones de hombres y cerca de 300 millones de mujeres eran obesos, mientras que, en 2010, alrededor de 40 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso.

13:20-14:00 (5)

Gustavo Felix Verduzco, Gilberto Aboites Manrique, Centro de Investigaciones Socioeconómicas (CISE, UAdeC).
Factores socioeconómicos asociados a la obesidad infantil en Coahuila
Resumen

Se postula que los hogares con menor nivel socioeconómico y escolaridad del jefe de hogar mantienen patrones alimenticios que se caracterizan por el consumo intensivo de una dieta mayormente concentrada en alimentos de menor costo, pero de alto contenido calórico. A partir de ese postulado se contrasta si existe una asociación positiva entre la proporción menores con elevado índice de masa corporal y los peores indicadores del nivel socioeconómico de los hogares. Para el contraste se utiliza información espacialmente distribuida sobre el índice de masa corporal de alumnos de primaria de Coahuila (SEC), los niveles de marginación de la población urbana (CONAPO), así como información de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares (INEGI) sobre el nivel socioeconómico y el gasto en consumo de alimentos.

14:00-14:30 Discusión.

14:30-16:00 Comida

16:00-16:40 (6)

Heladio Verver y Vargas Ramírez, Hospital General de Zacatecas, Servicio de Pediatría, Académico de la Academia Mexicana de Pediatría.
Sobrepeso, Obesidad en Niñas y Niños en México
Resumen
  • Algo de historia de la Evaluación Nutricional.
  • Situación del Sobrepeso y la Obesidad en niñas, niños en México.
  • Carga de la Enfermedad del Sobrepeso y Obesidad infantil en la vida futura en esas personas.
  • Dos operaciones aritméticas sencillas es la situación.

En el año de 1870 Adolphe Quelet establece en su libro Anthopometrie, ou Mesure des diferentes facultés de I”homme; la búsqueda del hombre promedio donde desarrolla el indicador de Índice de Masa Corporal (IMC) que es el peso en kilogramos sobre la estatura en metros elevada al cuadrado. Señalando que “durante el primer año de vida el aumento del peso es mucho mayor que el de la estatura. Después del primer año de vida hasta el fin del desarrollo, el peso aumenta al cuadrado de la estatura”. Situación que desarrolló para la aplicación de la estadística a la criminología, señalando que: el delito es un fenómeno social que puede conocerse y determinarse estadísticamente. Los delitos se cometen cada año con absoluta regularidad y precisión. Los factores que influyen como causas de la actividad delictiva es: el clima, la pobreza, la miseria, el analfabetismo etc. De la misma forma se revisan diversas formas de evaluación nutricional destacando a dos mexicanos, el Dr. Federico Gómez Santos y al Dr. Rafael Ramos Galván. Finalmente se concluye con los indicadores aprobados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la evaluación del estado nutricional de una persona en el transcurso de su existencia resaltando, mediante el Coeficiente de Correlación de Pearson (r), el IMC como el más confiable y que permite dar un seguimiento desde los dos años de edad por el resto de la vida.

Una forma confiable desde su existencia para evaluar el estado nutricional de niñas, niños y adolescentes son las Encuesta Nacional de Salud (ENSANUT) que se repite cada 6 años o antes en caso de un encargo (denominadas encuestas de medio camino) para hacer un levantamiento nacional mediante una determinación adecuada del tamaño de la muestra representativa que muestre las condiciones nutricionales de las personas. Los datos más relevantes de dicha ENSANUT del año 2016 nos muestran que en niñas y niños de 5 a 14 años de edad existe 7.4% de desnutrición crónica en las poblaciones urbanas, duplicándose a 14.8% en las poblaciones rurales de México. Con relación a la obesidad y el sobrepeso (SO) en la población de 5 a 15 años de edad se encuentra que México está en el primer lugar de prevalencia mundial y en segundo lugar en la población adulta solo superado por los Estados Unidos. Entonces en México según datos del 2012 de la población de cinco a once años, tres de cada 10 menores tienen SO que corresponde al 33.2%, en el año 2012 la prevalencia fue de 34.4 con una disminución significativa en los varones; pero preocupantemente un aumento progresivo del problema en zonas rurales en ambos sexos. Para el año 2016 dicha encuesta (ENSANUT) mostró que el sobrepeso y la obesidad combinadas es del 36.3% para la población en estudio; observando un incremento de 2.7% en las mujeres con sobrepeso con 26.4% y 39.4% en obesidad. En hombres se observa una reducción de 34.1% a 33.5% en la prevalencia combinada.

Las consecuencias del SO en niñas, niños y adolescentes (Carga de la Enfermedad) en la vida futura de esas personas se mide mediante el impacto en el IMC el cual en la población mayor de 18 años se determina normal de 20ª 24.9, sobrepeso de 25 a 29.9 y obesidad de 30 0 más de IMC, las consecuencias a vida futura de esto es Hipertensión Arterial, Diabetes (elevación sostenida de la glucosa en sangre), colesterol elevado y triglicéridos elevados que juntos constituyen el Síndrome Metabólico (SM) situación de enfermedad que lleva a la muerte de las personas. Determinando un riesgo predictivo donde el IMC alto para desarrollar SM; de IMC normal es de uno, de sobrepeso es de 3.34 a 8.16 y de obesidad es de 12.1 probabilidades de padecer SM mostrando alta especificidad y sensibilidad (80%). Definitivo que la carga de la enfermedad aúna a consecuencias mortales o no mortales de las enfermedades relacionadas con el SM. La medida de Carga de la Enfermedad es los Años de Vida Ajustados por Discapacidad (AVAD), dicha medida muestra la perdida de salud en la población así como el diferencial entre la salud actual y un estado ideal donde se viviría hasta una edad avanzada, libre de enfermedad y discapacidad; el AVAD fueron diseñados para informar sobre el establecimiento de prioridades y guiar la inversión en políticas sanitarias. La estimación se realiza del número de casos esperados con obesidad y sobre el peso así como su impacto económico; $𝐷_{𝑖𝑗𝑘𝑙} = \sum_{𝑖𝑗𝑘l} 𝑑_{𝑖𝑗𝑘} ∗ 𝑓_{𝑗𝑘𝑙𝑚}$ (1) Con i=año; j=enfermedad; k=sexo; l=grupo de edad; m= daly (años de vida ajustados por discapacidad); death (muerte); yld (años de vida con discapacidad); yll (años de vida perdidos). Donde $𝐷_{𝑖𝑗𝑘𝑙}$=número de defunciones estimadas en el año i, para la enfermedad j y sexo k en el grupo de edad l; 𝑑 =número de defunciones; 𝑓_{𝑗𝑘𝑙𝑚}=factor de riesgo atribuible por muerte para la enfermedad j, sexo k en el grupo de edad l. La estimación es de: ingresos perdidos, costos directos, costos indirectos; encontrando que: el 62% los casos esperados serán atendidos en los servicios públicos, y el SO contribuye con el 99% de las atenciones a pacientes graves en el Sector Público. Entonces con relación a los costos directos el 38% es por la Diabetes atribuible a SO. El 32 % y 28 % de la atención por Eventos Vasculares Cerebrales relacionados con SO. En costos indirectos el 94% de las defunciones totales por diabetes y Eventos Vasculares Cerebrales son atribuibles a SO. Todo esto representa $ 73 000 000 000.00 que corresponde al 0.4% del PIB.

Las alternativas viables para atender esta emergencia de salud son: adecuación de las leyes de niñas, niños y adolescentes. La Ley de Salud. La Ley de Educación. Acciones regulatorias en Educación y Salud para la prevención, promoción y regulación. El desarrollar la conciencia social en la magnitud del problema, incidir en determinantes sociales como: estilos de vida saludable, red social de protección y condiciones macro y micro, socio económico ambientales y culturales.

Finalmente existen dos operaciones aritméticas que debemos practicar las personas para evitar la obesidad y el sobre peso desde que se desarrolla la independencia de movimiento (alrededor de los dos años de edad) que es: si sumas calorías a tu cuerpo mediante la ingesta de alimentos y bebidas, deberás restar las calorías por medio de la quema de energía (actividad física y cerebral).

Concluimos que lo que se queda adentro de tu organismo te daña en la mayoría de las ocasiones.

16:40-17:10 Discusión

Viernes 30 de agosto

09:00 - 09:40 (7)

Luis F. Hernández, FUNSALUD
Título por anunciar
Resumen

09:40 - 10:20 (8)

Adalberto Maldonado, BMSA Group
Resumen

10:20-11:00 (9)

Edith Cárdenas Vargas, Endocrinología Pediátrica, Hospital General “Luz González Cosio”, Zacatecas, Zac.
Obesidad infantil y diabetes
Resumen
OBESIDAD

La prevalencia de obesidad y sus comorbilidades son un serio problema de salud pública en México, no solo por afectar la calidad de vida sino también por importante gasto económico que representa su atención (Perez-Herrera & Cruz-Lopez, 2019), en 2010 el costo estimado fue de $806 millones de pesos, tomando en cuenta el incremento en la tasa de obesidad, se estima un costo de $1.7 billones en 2050. La prevalencia de obesidad ha mostrado un incremento exponencial desde los años 80´s, ligado al consumo de alimentos hipercalóricos y una vida sedentaria (DiBonaventura et al., 2018). Se ha estimado que, en México, el 6% 28% y 62% de los casos de cáncer, diabetes y enfermedades cardiovasculares, respectivamente, son atribuibles a factores de riesgo alimenticios (alto consumo de bebidas hipercaloricas, carnes procesadas, baja ingesta de vegetales y alimentos del mar, entre otros) y poca actividad física (DiBonaventura et al., 2018; Perez-Herrera & Cruz-Lopez, 2019). La obesidad es un estado proinflamatorio que aumenta el riesgo para las enfermedades descritas anteriormente y, además, hipertensión, dislipidemia, asma, apnea del sueño y osteoartritis, entre otras; anteriormente descritas solo en población adulta. La resistencia a la insulina es el común denominador para muchas de las complicaciones metabólicas y cardiovasculares de la obesidad, la hiperinsulinemia es la anormalidad bioquímica más común. Se relaciona con la presencia de acantosis nigricans, lo cual se observa como un engrosamiento de la epidermis, hiperpigmentado, que afecta principalmente las axilas, el cuello, superficies flexoras de la piel y el ombligo (Gungor, 2014).

Es a partir de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que el sobrepeso y la obesidad en México presentan un rápido incremento, como resultado del cambio de modelo económico, de las transformaciones en las condiciones de producción y demanda alimentaria, debido a la migración del campo hacia centros urbanos, al crecimiento demográfico concentrado en mayor medida en ciudades, y la llamada transición alimenticia; esta última, considerada como uno de los aspectos vitales que ha contribuido al aumento en la prevalencia de sobrepeso, obesidad y diabetes en México se explica, en parte, por la transición nutricional que experimenta el país, teniendo como características la occidentalización de la dieta, en la cual: a) aumento en la disponibilidad y oferta, a bajo costo, de alimentos procesados, adicionados con altas cantidades de grasa, azúcares y sal; b) aumento en el consumo de comida rápida y preparada fuera de casa; c) disminución del tiempo para preparar alimentos; d) aumento en la publicidad de alimentos industrializados; y e) disminución de la actividad física en general (Perez-Herrera & Cruz-Lopez, 2019).

OBESIDAD INFANTIL

La clasificación de los niños y adolescentes que presentan peso normal, sobrepeso u obesidad se realiza de acuerdo al Índice de Masa Corporal (IMC), para ello se toma en cuenta la edad y el género, los niños entre el percentil 5 y 75 se definen con peso normal; entre el percentil 85 y 95 con sobrepeso y con percentil igual o mayor a 95 como obesidad (Ogden & Flegal, 2010; Perez-Herrera & Cruz-Lopez, 2019); sin embargo, existen autores que recomiendan el uso del porcentaje de grasa corporal por bioimpedancia, ya que el índice de masa corporal subestima el exceso de masa grasa, mucho más en población infantil escolar y adolescente, por lo que se ha recomendado el IMC sea ajustado al percentil 75 para sobrepeso y 85 para obesidad (Costa-Urrutia et al., 2019). El estudio CASPIAN, realizado en 14274 niños y adolescentes iraníes, recomienda el uso del el índice cintura talla como herramienta útil y sencilla en la detección de obesidad, incluso comparándolo con IMC y circunferencia de cintura, considerándose positivo en caso de ser mayor o igual a 0.5, para edad y género (Ejtahed et al., 2019); a este respecto no hay estudios en población mexicana. Por otro lado, autores reportan el incremento en la circunferencia de la cintura (CC) en población pediátrica, entre niños y niñas, así como entre grupos raciales / étnicos; reportando un incremento de la CC a lo largo de la pubertad/adolescencia (Fernandez et al., 2017; Fernandez, Redden, Pietrobelli, & Allison, 2004). Es importante conocer y comprender el papel que juegan los depósitos de adiposidad abdominal, el papel que juegan al presentar mejoría tanto en la calidad de vida como en la prevención de comorbilidades asociadas a obesidad (Fernandez et al., 2017). Algunos otros autores recomiendan ajustar la circunferencia de cintura para la altura, con el fin de obtener resultados más confiables (Hosseini et al., 2017).

La obesidad infantil se encuentra asociada a diabetes, prediabetes, hipertensión, dislipidemia, depresión, discriminación, entre otras enfermedades que anteriormente eran consideradas de exclusivas de la población adulta. Por otro lado, si ambos padres son obesos, el riesgo de obesidad en el niño será de 69-80%, si solamente uno de los padres es obeso el riesgo es del 41 al 50% y si ninguno de los padres es obeso el riesgo disminuye hasta el 9%(Perez-Herrera & Cruz-Lopez, 2019). La Encuesta de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016 ha reportado una prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad en la población escolar del 33,2%, la de sobrepeso fue del 17,9% y obesidad 15,3%; los datos más actuales en México, son: niñas menores de 5 años, del 5,8% y niños 6,5%; escolares: niñas 32,8% y niños 33,7%; adolescentes: mujeres 39,2%, hombres 33,5% (Perez-Herrera & Cruz-Lopez, 2019). Los hábitos adoptados en edades muy tempranas persisten durante toda la edad adulta. En un estudio realizado en 2,753 niños, se encontró que solo el 14-16% cubría las recomendaciones de ingesta de frutas y verduras y, el 19-22% no excede las recomendaciones de la ingesta de bebidas azucaradas, y el 14% no excede las recomendaciones de la ingesta de grasas saturadas y azúcar añadido (Batis, Aburto, Sanchez-Pimienta, Pedraza, & Rivera, 2016). Otros estudios han mostrado que los niños que omiten el desayuno presentan un desequilibrio en su apetito así como cambios metabólicos, por otro lado, los alimentos comprados en la escuela se consumen al presentar mucha hambre, aumentando el peso y la resistencia a la insulina (Galvan-Portillo et al., 2018). Otro estudio reportó que los niños obesos tienden a no desayunar en casa, pocos llevan lunch a la escuela, en su lugar, llevan dinero para comprar alimentos dentro de la escuela (Vilchis-Gil, Galvan-Portillo, Klunder-Klunder, Cruz, & Flores-Huerta, 2015). El Grupo ISCOLE refiere que los datos sugieren que los mismos alimentos “más saludables” u los “poco saludables” tienden a consumirse en combinaciones similares entre niños de 9 y 11 años en diferentes países, a pesar de la variación en la cultura alimentaria, la ubicación geográfica, el origen étnico y el desarrollo económico (Mikkila et al., 2015). Estudios demuestran que el nivel socioeconómico bajo está fuertemente relacionado con patrones dietéticos poco saludables (Manyanga et al., 2017).

Se presenta una tendencia incrementada hacia estilos de vida sedentarios (descanso, ver televisión, menor actividad física, tiempo frente al celular y otros dispositivos electrónicos); de ellas, ver televisión se considera de las mayores actividades sedentarias y altamente relacionada con obesidad infantil, además, la publicidad transmitida está relacionada con alimentos y bebidas altos en sodio, azúcar y grasas saturadas (Perez-Herrera & Cruz-Lopez, 2019). Es por todos conocido que poca actividad física moderada a vigorosa o mayor tiempo sedentario se asocia a obesidad (Li et al., 2019). En nuestro país más del 64%, del total de la publicidad en televisión, corresponde a productos que no cumplen con ninguna norma de acuerdo con los alimentos del Ministerio de Salud de México, además, durante la transmisión de las caricaturas los productos anunciados son mayormente hipercalóricos (Rincon-Gallardo Patino et al., 2016). En un estudio de casos y controles (n=200 cada grupo) reportó que el 59,4% de los niños obesos contaban con tres a cuatro televisores en sus hogares y duermen menos que los niños con peso normal (Vilchis-Gil et al., 2015). Los varones reportan mayor tiempo frente al televisor, lo cual se asoció, además, a no cumplir con las recomendaciones de actividad física y tener un televisor en el dormitorio (Katzmarzyk et al., 2019).

Al conjunto de micoorganismos albergados en el tracto gastrointestinal se le denomina microbiota y su papel principal es contribuir al fortalecimiento e integridad del epitelio intestinal, ayuda a la digestión, almacena energía, degrada xenobióticos y la resistencia a la colonización de patógenos(Natividad & Verdu, 2013). Las Bifidobacterium están presentes en niños con peso normal, mientras que las Ruminococcaeae han sido encontradas en niños obesos junto con Bacteroidetes (Riva et al., 2017). La disbiosis que sufre la microbiota intestinal secundaria al desequilibrio entre la ingesta calórica y el gasto energético, compuesta principalmente por Firmicutes y Bacterioidetes, también representa una asociación con obesidad y sobrepeso ya conocida. Existen pocos estudios relacionados con el papel que tienen la microbiota asociada con la obesidad en niños mexicanos. Un estudio realizado en la Ciudad de México reportó que las concentraciones fecales de ácidos grasos de cadena corta fueron más bajas en los niños con obesidad (Murugesan et al., 2015). La variabilidad en los microorganismos intestinales es muy diversa en individuos sanos, sin embargo, composición de la microbiota intestinal en aquellos que presentan obesidad, resistencia a la insulina y dislipidemia se caracterizan por presentar una disminución en la misma (microbiota). Lactobacillus and Clostridium species están asociadas con resistencia a la insulina y, Lactobacillus con glucosa anormal en ayuno y elevación de la hemoglobina glicada (HbA1c), por otro lado, dentro de los cambios metabólicos ocasionados por las alteraciones en la microbiota se encuentra la acumulación de grasa mediada por insulina; por este motivo, algunos autores refieren que las intervenciones terapéuticas con prebióticos pueden ayudar a modular la microbiota intestinal y promover la reducción de peso, el porcentaje de grasa corporal y el deseo de alimentos ricos en calorías, así como disminuir la resistencia a la insulina (Sun et al., 2018; Wang et al., 2019).

La pubertad es una época de cambios metabólicos y hormonales considerables, cambios en la grasa corporal y su distribución, en particular, la pubertad se asocia con una disminución marcada en la sensibilidad a la insulina, o bien, un aumento en la resistencia a la insulina (Kelly, Lane, Weigensberg, Toledo-Corral, & Goran, 2011), en jóvenes sanos, existe un nadir en la sensibilidad a la insulina a mitad de la pubertad y luego se recupera al finalizar la pubertad, sin embargo, existe evidencia de que la resistencia a la insulina (RI) no se resuelve en los jóvenes obesos durante la pubertad, lo que aumenta si riesgo cardiometabólico (Goran & Gower, 2001; Kelsey & Zeitler, 2016). Se presenta un incremento en la resistencia a la insulina a partir del estadio puberal 2 (Tanner 2), presentando valores cercanos a los prepuberales en Tanner 5 (Kelly et al., 2011). Otro estudio, sugiere que en la pubertad temprana, la disminución de la globulina fijadora de hormonas sexuales (SHBG) predice el desarrollo de resistencia a la insulina, independientemente de la adiposidad (Le et al., 2019). Por otro lado, la hipercapnea secundaria a la apnea obstructiva del sueño suprime la liberación de gonadotropina hipotalámica y, secundariamente, pubertad retrasada (Gungor, 2014). Algunos datos sugieren que el exceso de adiposidad durante la infancia puede influir en el desarrollo puberal, avanzando la pubertad en las niñas y retrasándola en los niños (Burt Solorzano & McCartney, 2010); dato obtenido en un estudio realizado previamente en nuestra población, donde se observa dicha afección en la pubertad en los varones con obesidad (Cardenas-Vargas et al., 2018). A nivel neuroendocrino son distintas las vías afectadas tanto por la relación obesidad – depresión, dentro de las que se señalan, afección en las vías de cortisol, arginina vasopresina, leptina, ghrelina, IGF, colecistoquinina, gastrina, neuropéptido Y, glutamato, GABA, galanina con la subsecuente afección en el sistema serotoninergico y de noradrenalina, eje hipófisis-tiroides, etc. (Lang & Borgwardt, 2013).

PREDIABETES Y DIABETES INFANTIL

La Asociación Americana de Diabetes determina los criterios diagnósticos de diabetes mellitus: glucosa en ayuno de, al menos, 8hrs, igual o mayor de 126mg/dl, glucosa al azar igual o mayor a 200mg/dl más síntomas clínicos (poliuria, polidipsia, polifagia, pérdida de peso), glucosa posterior a una curva de tolerancia oral a la glucosa igual o mayor a 200mg/dl y, hemoglobina glucosilada igual o mayor a 6.5%; los criterios diagnósticos para prediabetes son glucosa en ayuno de 8hrs entre 100 y 125mg/dl, o bien, glucosa posterior a una curva de tolerancia oral a la glucosa entre 140 y 200mg/dl ("Standards of Medical Care in Diabetes-2019 Abridged for Primary Care Providers," 2019). Existen distintos tipos de diabetes, las más frecuentes son: tipo 1 (generalmente inicia en población pediátrica), tipo 2 (relacionada con obesidad, sedentarismo, malos hábitos alimenticios, etc.) y la diabetes gestacional. De ellas, el tema que nos ocupa es la diabetes mellitus tipo 2 (DM2).

De acuerdo a la OCDE, México ocupa el primer lugar en diabetes, con el 15,8%. De acuerdo a las estimaciones de la Federación Internacional de Diabetes (FID), la región de Norteamérica, donde se ubica México, es la región con mayor prevalencia tanto de prediabetes con 14.1%, dentro del que nuestro país es el 6to lugar con 12,1millones de personas con prediabetes. En el año 2015, México ocupó el sexto lugar a nivel mundial en prevalencia de diabetes, sin embargo, en la última estimación (2017), nuestro país ocupa el 5to sitio, con 12,0 millones de personas con DM2; estimando el 4to lugar a nivel mundial para 2045 con 21,8 millones. Nuestro país ocupa el 8vo lugar en diabetes sin diagnosticar (4,5 millones -37,4%-). En el Atlas de la FID 2017, se muestra el incremento exponencial en el gasto sanitario total en personas con diabetes, pasando de 673 a 727miles de millones de dólares (a nivel mundial); a este respecto, México se ubica en el lugar número 8 con 19 miles de millones de dólares. Sin embargo, todos estos datos son en población mayor de 20 años, sin contar hasta el momento con bases mundiales confiables en población de menor edad. Incluso a nivel nacional, aun no se cuenta con una plataforma o programa que cubra, desde el ámbito de la salud, a los niños/adolescentes con diabetes, por lo que las estadísticas nacionales y estatales son mínimas, lo que dificulta la toma de decisiones a nivel de salud pública y la ampliación del gasto en prevención en edad infantil.

Las acciones de pérdida de peso, tomadas hasta el momento, se centran en optimizar la elección de los alimentos y mejorar hábitos de ejercicios a través de cambios en el estilo de vida, antes de progresar a los enfoques farmacológicos y quirúrgicos; para lograr la meta, es vital que la familia se involucre. Sin embargo, los esfuerzos mundiales contra la obesidad, siguen mostrando pocos cambios, incluso se ha reportado que aquellos que disminuyeron su peso lo recuperaran en el transcurso de 2 años (DiBonaventura et al., 2018). Todo joven con obesidad debe ser valorado para depresión con el fin de otorgar un plan terapéutico multidisciplinario y de mayor impacto (Hannon et al., 2014). Existen diversas intervenciones que han mostrado eficacia, una de ellas es la POIBA (Prevención de la Obesidad Infantil en Barcelona), la cual fue dirigida a niños de 9 a 10 años, reportando que la intervención podría prevenir 1 de cada 3 casos nuevos de obesidad en este rango de edad. Estudio que mostró resultados a un año, la intervención consistió en un programa de aula de 9 sesiones, 6 sesiones semanales de educación física y actividad física fuera de la escuela y un taller para las familias (Ariza et al., 2019).

Entre las barreras para tratar la obesidad infantil algunas provienen del paciente y su familia, como falta de motivación para perder peso, preferencias alimenticias no saludables, etc.; sin embargo, algunas barreras provienen de los profesionales de la salud, en un estudio que evalúa la autoeficacia de los pediatras para tratar la obesidad infantil, la mayoría refirió sentirse ineficaces en su capacidad para tratar la obesidad infantil (Luque et al., 2019; Perrin, Flower, Garrett, & Ammerman, 2005). En grupo de 668 niños de 11 a 12 años, muestra evidencia del problema en lograr la mejoría en el grado de adiposidad posterior a la educación escolar relacionada con la alimentación y el estilo de vida, refieren poca respuesta al cambio en los hábitos establecidos, por lo que las estrategias deben dirigirse a la disminución y eliminación de hábitos alimenticios poco saludables, disminuir el tiempo frente a pantallas y la capacitación en la alimentación saludable en los niños/adolescentes y las personas encargadas de la nutrición de los niños (Wadolowska et al., 2019). La intervención Obemat2.0 mostró mejoría en los pacientes con obesidad infantil, es un esquema de multi-intervención, basándose en información sobre alimentos saludables y plan nutricional saludable, activación física / ejercicio aeróbico y la valoración médica (exploración física y bioquímica), estudio que muestra las bases en el tratamiento para la obesidad infantil (valoraciones seriadas) (Luque et al., 2019). En Bogotá se implementaron ciclovías para los niños, mostrando una respuesta favorable en la disminución del tiempo de sedentarismo (Triana et al., 2019). En Zacatecas existen espacios que pueden ser utilizados para fomentar la actividad física, uno de los objetivos del Plan de Acción sobre Actividad Física de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Reconociendo que el aumento de la actividad física y la disminución del sedentarismo puede prevenir al menos 3,2millones de defunciones (mundial) debidas a enfermedades no transmisibles cada año, reducir la morbilidad y la discapacidad relacionadas con esas enfermedades y la carga financiera para los sistemas de salud, y aumentar el número de años vividos con buena salud, la OMS establece, en su Plan de Acción sobre actividad física 2018-2030, cuatro objetivos principales y 20 acciones de salud pública: 1) crear sociedades activas, 2) crear ambientes activos, 3) crear personas activas y, 4) crear sistemas activos (Foster, Shilton, Westerman, Varney, & Bull, 2018).

Se necesitan iniciativas de educación pública que se centren en medidas accesibles para monitorear el estado de salud de nuestra población, potenciar y facilitar la prevención de enfermedades, así como más investigaciones que exploren los cambios a lo largo del tiempo en depósitos de grasa abdominal y su impacto en la salud del niño (Fernandez et al., 2017) y adolescente zacatecano.

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11:00-11:30 Café.

11:30-12:30 Conferencia plenaria.

12:40-13:20 (10)

Caleb Andrade, Gilberto Calvillo, LAM, UCIM, UNAM
Un enfoque de control adaptivo al problema de la dieta.
Resumen

En esta plática se presenta una metodología que pretende incluir todos los elementos para desarrollar un sistema que permita elaborar menús diarios en las empresas, para diversos perfiles de trabajadores. En la plática se presentarán los diversos componentes del sistema y como estarían interconectados.

En particular se presenta un modelo de optimización discreta para elaboración de menús.

También se hará mención de las posibilidades de análisis estadístico que se pudiera llevar a cabo en el sistema.

Este proyecto ha sido pensado junto con FUNSALUD y se pretende llevar a cabo junto con esa institución.

13:20-14:00 (11)

Antonio Sarmiento Galán, LAM, UCIM-UNAM.
Clima, comida y obesidad.
Resumen

Análisis de la interacción y efectos del calentamiento global antropogénico sobre los principales cultivos alimenticios destacando que, conforme transcurre el tiempo y a nivel mundial, se pierden nutrientes en dichos cultivos y las cosechas bajan. Estos dos procesos tienen impactos sobre los animales polinizadores que, sin duda alguna, se revierten en mayores pérdidas de producción al cerrar el ciclo de lo que el neoliberalismo llama seguridad alimentaria. Entre muchas otras consecuencias, dichos efectos e impactos, y la prevalencia del sistema económico, causan la existencia de sobrepeso, obesidad y problemas cardiovasculares en los seres humanos.

14:00-14:30 Discusión.

14:30-16:00 COMIDA.

16:00-16:40 (12)

Jesús López Estrada, FC y LAM-UCIM, UNAM
Un estudio epidemiológico de la obesidad en México
Resumen

Se presenta una variante del modelo SIR básico de la Epidemiología Matemática, un modelo de crecimiento con saturación al considerar efectos demográficos por inhibición de la tasa per capita de “crecimiento”, para el estudio de epidemias con tiempos de desarrollo por décadas como el VIH/SIDA, obesidad y diabetes entre otros. En particular, en este trabajo se propone un modelo SI para el estudio epidemiológico de la obesidad en México, mediante su estudio cualitativo y la estimación de sus parámetros en EDO’s usando los datos reportados por encuestas nacionales efectuadas por el sector salud. El resultado principal, de esperar, es que la epidemia de la obesidad a nivel nacional en México es endémica, de continuar los patrones actuales de alimentación. Con sus fuertes implicaciones, para la diabetes y enfermedades vasculares en el cerebro y corazón.

16:40-17:20 Discusión.